Los viajes más memorables son casi siempre los que se hacen en compañía. Nos gusta pensar que el matrimonio es, precisamente, una de las mayores aventuras de la vida. Desde las colinas de la Provenza con aroma a lavanda y las costas bañadas por el sol de Ibiza, hasta la Riviera francesa y los imponentes paisajes de montaña de Megève y Wengen, cada uno de nuestros destinos evoca algo diferente. Cada entorno y cada estación aportan su propia atmósfera. Sin embargo, todos comparten la promesa de una celebración que sentirás enteramente tuya.

Tanto si imaginas un encuentro íntimo como un acontecimiento de gran envergadura, el hilo conductor de cada boda en Beaumier es la certeza de que nuestros hoteles forman parte de vuestra historia: los lugares idóneos donde reunir a quienes más os importan cuando empieza el siguiente capítulo.

BODAS EN PROVENZA

Los pueblos y ciudades de la Provenza, acariciados por el sol, han inspirado desde siempre algunas de las historias más románticas del mundo. En nuestros hoteles, deja que la vida imite al arte. Celebra tu boda entre jardines repletos de encanto y rústicas construcciones de piedra, con unas vistas espectaculares a las colinas del Petit Luberon como telón de fondo.

En Capelongue, nuestra finca de 5 hectáreas situada en el encantador pueblo de Bonnieux, es el escenario perfecto para dar el «sí, quiero», con capacidad para acoger hasta 150 comensales y alojamiento para 120 adultos en sus habitaciones y suites. Las ceremonias se celebran al aire libre en nuestros jardines, cobijados por la sombra de altos cipreses y en sintonía con fragantes olivares y campos de lavanda. A medida que el día avanza del aperitivo en el césped a la cena, el restaurante con estrella Michelin La Bastide se convierte en el punto de encuentro para disfrutar de un homenaje culinario a la región, guiado por el chef Noël Bérard

Para quienes busquen una celebración más íntima, Le Galinier brinda una expresión diferente de la Provenza. Ubicada en el pueblo de Lourmarin, esta bastida del siglo XVIII, bellamente preservada, acoge hasta 120 invitados. Las ceremonias tienen lugar bajo la sombra de los árboles centenarios de la finca, antes de dar paso a una magnífica recepción nocturna en la terraza principal.

Si la celebración requiere un mayor formato, nuestro hotel cercano Le Moulin puede alojar a otros 72 invitados, y existe la opción de privatizar por completo las tres propiedades para hacer de estos pueblos vuestro propio refugio durante unos días. Un pedazo de la Provenza reservado solo para vosotros.

BODAS EN LOS ALPES FRANCESES

En el corazón de los Alpes franceses, con la silueta del Mont Blanc siempre en el horizonte, el pintoresco pueblo alpino de Megève ofrece un verdadero refugio alejado del día a día. Su arquitectura centenaria y sus calles empedradas lo convierten en uno de los escenarios más fascinantes para contraer matrimonio.

Muy cerca del centro del pueblo, L'Alpaga cuenta con 58 amplias habitaciones y suites, además de 11 chalets privados, capaces de alojar hasta a 100 personas en caso de optar por la privatización total del hotel. Durante todo el año, las montañas regalan un marco incomparable: desde los nítidos días invernales bajo cumbres nevadas hasta las largas tardes de verano entre prados alpinos repletos de flores. Para la recepción, es posible elegir entre dos espacios: el restaurante con estrella Michelin La Table de L'Alpaga, ideal para cenas más íntimas y refinadas, o el ambiente cálido y distendido de Le Bistrot de L'Alpaga, pensado para un banquete que rinde honores a las tradiciones culinarias de la Alta Saboya.  

Parte del encanto que hace tan singular a L’Alpaga es su estructura en forma de aldea, perfecta para celebraciones de varios días en las que los invitados descansan muy cerca unos de otros, pero con la comodidad de su propio espacio individual. Además, dispondréis de un abanico de experiencias para enriquecer la estancia: tal vez acompañar el desayuno de la mañana siguiente con una caminata por la montaña o reservar un momento de desconexión compartida en nuestra sauna de leña exterior.

BODAS EN IBIZA

A lo largo de la costa suroeste de Ibiza, te aguarda una boda que entrelaza toda la belleza del Mediterráneo con la embriagadora energía de la isla. Frente al místico islote de Es Vedrà, faro de leyendas y romanticismo, nuestro hotel se transforma en tu rincón privado en las Baleares, el lugar idóneo para dar forma a los recuerdos de tu día más especial.

Discreto, sereno y con vistas a las centelleantes aguas del mar, los jardines mediterráneos de Petunia son como un oasis escondido. Las ceremonias se celebran entre olivos y buganvillas de colores vivos, con notas aromáticas de lavanda y romero que impregnan el aire. Después, llega el momento de reunirse en torno a la mesa. Elige entre una cena elegante en La Mesa d'Es Vedrà, platos mediterráneos para compartir junto a la piscina en Los Olivos, o un cóctel en la azotea de La Mirada mientras el sol se oculta tras Es Vedrà. Bajo un manto estrellado, podréis bailar hasta bien entrada la noche al más puro estilo de la isla: todo lo necesario para una velada inolvidable a tu alcance.

BODAS EN LOS ALPES SUIZOS

El tiempo se ralentiza en las montañas; las cumbres circundantes parecen detener la realidad por un instante. Wengen, un pueblo libre de coches al que solo se accede mediante el legendario tren de cremallera Wengernalp, brinda una llegada cargada de anticipación y encanto para ti y tus invitados.

En las profundidades del valle de Lauterbrunnen, el Grand Hotel Belvedere despliega todos los encantos de los Alpes suizos a lo largo de las estaciones, tanto si planeas una boda mágica en invierno como si prefieres dar el «sí, quiero» en pleno verano. Con un total de 90 habitaciones y suites, ofrecemos opciones tanto de privatización total como parcial. Brinda por primera vez como pareja en la terraza Sonnenbad contemplando la silueta de la Jungfrau, antes de reuniros en torno a la mesa en la Brasserie Belvedere o en el luminoso espacio Waldrand, cuyos amplios ventanales enmarcan el bosque circundante. Ambos entornos recogen la esencia de la hospitalidad de estilo Heimatstil: generosa, alegre y llena de vida.

UNA COCINA LIGADA A LA TIERRA

En todos nuestros destinos, la cocina se concibe como un placer y como un viaje en sí misma. Cada plato nace del propio paisaje, fruto de relaciones estrechas con productores locales y de un respeto profundo por la cultura culinaria de la región. En la Provenza, las frutas y verduras se seleccionan cada mañana en los mercados locales, y la trufa negra de La Bastide se recolecta en las tierras fértiles de Méthamis; en Ibiza, el pescado viaja apenas unas millas desde la costa hasta la mesa, mientras que en los Alpes cada ingrediente se nutre de una generosa despensa marcada por el terroir

Parte de la belleza de una boda con Beaumier es que cada propiedad ofrece un carácter propio; por ello, sean cuales sean vuestros gustos, existe una experiencia gastronómica a vuestra medida. Para asegurar que cada detalle se ajuste a vuestros deseos, ofrecemos una sesión de degustación de cortesía para dos personas antes del gran día. Elijáis el destino que elijáis, nuestro propósito sigue siendo el mismo: que la propuesta culinaria actúe como una prolongación natural del entorno, fiel al paisaje que la rodea.

PRIVATIZACIÓN

Ante un momento tan significativo, el deseo natural es prolongar la celebración en el tiempo; nuestros hoteles lo hacen posible gracias a la opción de privatización completa. Los jardines, las piscinas y los restaurantes pasan a ser enteramente vuestros, con un equipo dedicado en exclusiva a cuidar de vosotros durante toda la estancia.

Ya sea con vistas al Mediterráneo, al amparo de las colinas provenzales o rodeados de imponentes cumbres alpinas, disponer del hotel en exclusiva significa adentrarse en vuestro propio universo: desde llegadas pausadas y una cena de bienvenida distendida la noche anterior, hasta un brunch reconfortante al día siguiente de la boda. La promesa de crear un recuerdo imborrable, no solo para vosotros, sino también para vuestros seres queridos, compartiendo juntos la magia de nuestros destinos.